viernes, 26 de diciembre de 2008

Espasmos mentales. (Roque Daltón)

Alta hora de la noche

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendrá la muerte y el reposo.

Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
sería el tenue faro buscado por mi niebla.

Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto
desde la oscura tierra vendría por tu voz.

No pronuncies mi nombre, mi nombre no pronuncies,
cuando sepas que he muerto pues buscaría tu voz.

*No sé qué tiene este poema, siento algo en el pecho al leerlo.

5 comentarios:

Raúl dijo...

Mis once letras... R-A-U-L M-A-R-I-N. Solo me salieron 9. No lo puedo plagiar, ni parafrasear para regalarselo a mi Maga. Saludos, amigo.

Rodrigo Ramos dijo...

fijate que el otro poema que me encula a mí es uno de Neruda donde pide cinco cosas favoritas.
Algo tienen los poemas que hablan de muerte que me gustan.

Calila dijo...

yo creo que tiene que ver con una necesidad de dejar las cosas listas y arregladas a lo que uno quiere de ese trance y del como las demás deben vivirlo cuando uno ya no esté, para mi tiene un poco de tenerlo bajo control.

Saludos.

Litzardo Rivas dijo...

maestro es un poema hermoso, lleno de nostalgia y emociones...

me gusta tanto y es un plcer leerlo en vuestro blog...

saludos

Anónimo dijo...

no lo lei xq ando de shopping y me detuve en la tienda mac para revisar mis cosas.
sentite potente de q te escribo este comment de una macbook pro
hasta yo me siento pro y potente, es tan suavecito el teclado. Me siento grande.

:p saludos desde gringolandia