sábado, 4 de octubre de 2008

Alucinación décima quinta.

—Sabes, he estado pensando y pensando...
—Ajá.
—y pues, llegue a la conclusión de que sos como medio adictiva.
—¿Y adictiva por qué?—
Preguntó ella, levantando una ceja al mismo tiempo que aquella frase salía de su boca.
—Porque, porque…— ¡Besala!, ¡besala ya!, recitaban a coro un montón de vocecitas en su cabeza. Y no pudo más, respiró profundamente y abalanzó todas sus esperanzas contra ella, esperanzas que en aquel momento tomaron la forma de labios.
—De verdad que sos adictiva — Dijo en tono afirmativo, mientras sus miradas coincidían entre si. Y fue así como empezó todo.

3 comentarios:

anita dijo...

me encanto esta entrada aunque es pequeña acomparacion a lo que soles escribir pero como dicen las mejores fregancias se guardan en frascos pequeños
:D:D:):)

alejandra mayela dijo...

=O........ no te digo pues me dejas sin palabras igual q lo de Isis jajajajajaja te PELAS ... te PELAS!! ....... :p

Anónimo dijo...

*-) se me hace que alguien por aqui siente el protagonismo de la entrada jajajaja
:O
saludos veivi loco