miércoles, 17 de septiembre de 2008

Alucinación décima tercera.

María que te salís por la ventana a dar vueltas como hormiguita loca. María que llevas vestidito blanco por el monte y ojos de luna y neblina. María que seguís mariposas andando descalza. María que no sos más que una niña y su reflejo en mis ojos. María. María. Ay María.
-María, vení- te dice-.Vení, María, que te voy a llevar a jugar.
-¿Y adónde vamos a jugar, señor?-
le decís vos.
-Lejitos de aquí, vos vení. Si nos ponemos a jugar aquí te va a regañar la Julia y te va a pegar.
-Es que la Julia es bien enojada conmigo. Pero no está mi mama Lucha, no puedo ir.
-Si yo ya le pedí permiso a tu mama Lucha, María, vos venite, vámonos ya o no vamos a jugar nada-
te miente, María, te miente y vos le crees.
Te salís por la ventana y empezas a caminar detrás del señor, María. Vas descalza y tenés los piecitos planos, bien se nota en el lodo que te paraste. Te pones a cantar para llegar más rápido.
-Caminito del humo, va la candela, caminito del silencio, los ruidos vuelan.
Ay, María. Los ojitos se te alegran al llegar al portón pero te da miedo, mama Lucha te decía que aquí no vinieras. Lo raro es que llegas al portón y ahora subís el portón.
-Es que allá arriba vamos a jugar, así no te va a ver mama Lucha y no te van a pegar. Además arriba te tengo un regalo- y de verdad te tiene un regalo, pero te sigue mintiendo.
Cuando llegas arriba ves tu casa bien lejos, casi que ves a la Julia y a tu mama Lucha buscándote. Del otro lado ves un cerro y un volcán, un pedazo de mar y un pedazo de lago. Bien bonito todo.
Entonces el señor se acerca a unas piedras y se saca un par de alas, imagínate, María, tu propio par de alas, tuyas, solo para vos. Y la sonrisa no te cabe en la cara, y no podes creer lo que te están dando. Ahora vas a ser una niña mariposa.
-Vení, te las voy a poner-y te las pone-. Con estas alas mágicas vas a volar, solo tenés que aprender primero.
Y el señor saca sus propias alas, María, sus propias alas. Y vos sin saber que la gente tiene alas y que te las pueden poner para jugar.
-Te vas a tirar como yo-y se tira y vuela enfrente de vos.- Las tenés que sacudir fuerte mira, de ahí lo demás es bien fácil.
Entonces venís y te tiras, María. Cerras los ojos para sacudir más fuerte las alas y no los volves a abrir. Volas, María, volas. Volas.

Lástima, María. En la Puerta del Diablo el Diablo manda y los angelitos no vuelan. Te hubieras puesto las alas en otro lado.

3 comentarios:

alejandra mayela dijo...

BUENISIMOOOO sabes q me acordas a mi abuelita contando una anecdota quitandole la imaginacion tan barbara q tenes vdd............ pero te felicitooo Nenoo como vs decisss.... ENTRE MAS ARRIBA MAS RICO!! jajajjaja

Cherry Blossom Girl dijo...

Estoy desilusionada, crei que le iba a pasar algo peor.
jajajaja
Y que no iba a morir, claro.
Saludos terengo.

Annemarie dijo...

¿Le cuento algo, señor Rodrigo?
La Ana ya había estado leyendo por estos rumbos desde hace un tiempo. Este post siempre me ha gustado...

Saludos.