viernes, 15 de agosto de 2008

Alucinación sexta.

Un día me desperté con una semilla dorada en el pecho, supongo que a veces parte de mis sueños se materializan. Tomé la semilla y la puse en la bolsa de mi pantalón, empecé a caminar con la idea de encontrar un lugar que le gustará.

Mientras caminaba el cielo abrió su gran boca y me dijo que qué estaba haciendo, yo le respondí que caminando sin dirección alguna. Después abrió sus ojos y me preguntó que qué andaba en la bolsa, yo le dije que sólo monedas y llaves. El cielo abrió aun más sus ojos y me dijo en tono imperativo que no le mintiera, yo levante los míos y seguí caminando.

Cuando estuve seguro de que el cielo no miraba nada (para ese entonces ya había caído la noche) saqué la semilla y la planté junto a unas amapolas, después regresé a mi casa. Pasé los siguientes 17 días visitando mi semilla que se hizo retoño y mi retoño que se hizo flor. Y cada día que visitaba a mi semilla-retoño-flor esta me contaba cuantas mariposas habían llegado hasta ella o como se había defendido de los escarabajos o grillos. Para ese entonces mi semilla-retoño-flor ya se había vuelto mi amiga.

La mañana siguiente me levanté con los recuerdos de un sueño que definitivamente le gustaría oír a mi semilla-retoño-flor y no me pude resistir. Me vestí rápidamente y salí corriendo hacia donde ella estaba. Cuando llegué, vi a mi amiga entre las grandes manos del cielo, que poco a poco la acercaba a su ojo amarillo. Yo, desde abajo, solo la pude oír crujir y gritar mientras se marchitó hasta secarse. El cielo soltó una carcajada y dijo que las flores si bien eran bonitas pagaban el precio con su debilidad y que yo era un estúpido por ser amigo de algo tan debil, después la hizo polvo entre sus manos. La cólera invadió mi cuerpo y mis ojos empezaron a llorar. Reuní todas las lágrimas en mi mano y juré por las cosas que quería que iba a matar al cielo, mis lágrimas se hicieron duras y mi mano lanzó aquella dureza que empezó a cruzar el aire hasta chocar con el cielo. El cielo hizo un sonido mudo y empezó a resquebrajarse. Al cabo de un rato todo el cielo había caído en la tierra y el cielo ahora era vacío.

El vacío, luego de un tiempo, terminó con todas las otras cosas que quería y conmigo, pero yo terminé con el cielo.

4 comentarios:

K3M# dijo...

Juela! deja de fumar de esa!!

Genial, me recuerda al pricipito nose porque.

anita dijo...

wowwww q profunda esa historia rodriii me encanto esta bn bonita y el final me gusto mas

Anónimo dijo...

cito a las 2 personas q han posteado antes q yo...
porq la vd no he leido XD
siento q es mucho para mi...
pero encontraré el momento:P
y entonces mi post será mas interesante q esto

Anónimo dijo...

q chafa q esto no es FB ¬¬
asi podría borrar mi comment anterior