jueves, 3 de julio de 2008

Alucinación cuarta.

Aquellas puertas se abrieron de par en par. Dios entró apresuradamente, viendo todo a su alrededor, casi con lágrimas en sus ojos. Hileras de estantes infinitos sostenían bolas de cristal llenas de ilusiones y anhelos humanos, cada una con su propia nota, entre todas formando una perfecta armonía. Caminó Dios tres veces entre todos los estantes y habiendo llegado nuevamente al principio, tomó una bola entre sus manos. Cayó aquella bola, junto a todas las demás bolas, todos los anhelos e ilusiones se quebraron al tocar el suelo, poéticamente, no hubo nada más que silencio y la imagen de Dios postrado en el suelo, deteniendo con sus manos su caída y sus lágrimas. ¿Por qué lloraba Dios?, ¿acaso Dios, al poder tener todo, no tiene nada? En realidad no lo sé. Con ilusiones y anhelos vivíamos bien, pero he empezado a creer que desde ese día vivimos mejor.

* De "Memorias y otros cuentos" por Rodrigo a secas.

3 comentarios:

K3M# dijo...

Mmm, pues si tamos mal en el mundo. Creo que a eso te referias si no pues no se.

Y la verdad a veces mejor es olvidar los sueños he ilusiones y pasar po encima. Quiza deduzco esto porq soy un soñador xD.

Cherry Blossom Girl dijo...

Me encanta el aire de humano de Dios, me fascina :)
que estes mejor veivi :D

Alejandro Terego dijo...

Dios es un humano perfecto, creo...